El voto femenino

A 64 años de la reforma constitucional que reconoció el derecho de las mujeres a votar y ser votadas, se vislumbran desafíos y aspiraciones para el proceso electoral 2018. La reforma constitucional y legal de 2014 incorporó el principio de paridad de género en la postulación de candidaturas al Congreso federal y a los Congresos locales, tanto por el principio de mayoría relativa como de representación proporcional. Esta obligación también es extensiva al ámbito municipal, derivado de los criterios jurisprudenciales que el Tribunal Electoral emitió para garantizar la postulación de las mujeres en condiciones de paridad vertical y horizontal. 
A pesar de los avances, cuya importancia no se soslaya, sabemos que la paridad es insuficiente para alcanzar la igualdad sustantiva. Ejemplo de ello son los casos de violencia política que se han presentado contra mujeres que buscaron obtener una candidatura, o que fueron electas. Por esta razón, es necesario, en el marco de esta conmemoración, repensar el ejercicio del poder público y las prácticas que imposibilitan a las mujeres el ejercicio pleno de su ciudadanía, así como la construcción de agendas y acciones reales como condiciones ineludibles.
En tanto, el proceso electoral de 2018 es un reto para el cumplimiento de este principio. Por una parte, será la primera ocasión en que la paridad de género tendrá que convivir con el derecho a la relección en los procesos electorales locales.
Lo anterior implica que los Institutos Electorales Locales vigilen cuidadosamente el registro de las candidaturas, para asegurar que efectivamente se postulen paritariamente los géneros. Por otra parte, las autoridades electorales deben dar un puntual seguimiento a los casos en los que se ejerza violencia política contra las mujeres y diseñar acciones que le permitan un acompañamiento eficaz en la atención de esta problemática. Por supuesto, el Protocolo para atender la violencia política contra la mujeres es una herramienta necesaria pero insuficiente frente a las experiencias de procesos electorales pasadas.
Para lograr estos objetivos, se requiere de la participación activa de la ciudadanía y las autoridades electorales, y la voluntad de los actores políticos, sociedad y partidos, para generar un entorno que favorezca el respeto a las reglas de la contienda. Recordar es siempre necesario, pero no basta cuando la realidad se impone.

  • Profesor UAM-I

@jsc_santiago

http://www.javiersantiago.com

Vía: ATTIMES.MX

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