Vulneración a la autonomía electoral local

01 de Diciembre de 2016

Por Javier Santiago Castillo*

 

El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones, dice la voz popular. Todos podríamos señalar una u otra deficiencia o perversión del sistema federal que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece como modelo de organización política. De ahí que estén proliferando propuestas para que entes federales intervengan en diversos campos otrora reservados a las entidades federativas.

Con el propósito de construir un sistema nacional de elecciones o bien de contener injerencias indebidas de los poderes locales en el campo electoral, una y otra vez se escuchan voces que, ya sin ambages, toman partido por el centralismo.

Así se observó a propósito de la aprobación en el Consejo General del INE de los lineamientos que regularán los flujos de información entre los institutos electorales locales y la autoridad electoral nacional mediante formatos homogéneos, a los que tendrán que apegarse las autoridades locales.

El documento expresa intenciones nobles de quienes lo aprobaron; busca homogeneizar la información hacia el ciudadano y favorecer su uso para la toma de decisiones. Sin duda, la coordinación y los flujos de información en cuanto los conteos rápidos, la recepción de paquetes electorales, el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) y el registro de actas son valiosos para la planeación, la toma de decisiones y la resolución de problemas que pudieran suscitarse durante las elecciones locales. Sin embargo, considero que excede el ámbito de atribuciones del INE en diversos puntos.

El Reglamento de Elecciones del INE establece una previsión transitoria para la formulación de los lineamientos mencionados, aunque nunca hizo explícitos los temas en los que debería aplicarse la homogeneización de formatos y bases de datos que deberán remitirse. En buena lógica constitucional, se entendería que se trata únicamente de los rubros en los que el INE tiene facultades; en buena lógica federalista, se concebiría como un esquema colaborativo y no como imposiciones de observancia obligatoria para los institutos locales.

El presupuesto de los institutos locales, la estadística relativa a la base de datos de su personal, así como las prerrogativas y el financiamiento público a partidos políticos, son materia exclusiva del ámbito local. La regulación de estos flujos de información homologados representa una intromisión en la vida interna de los institutos locales y una degradación de la autonomía e independencia constitucional y legal de la que gozan.

Estandarizar no significa simple y llana uniformidad. La forma como se presenta la información es tan importante como lo que se informa y el modo como se construye.

Contar con formatos idénticos para información similar, tanto en los rubros que implica como en su presentación, podría ser positivo siempre que los lineamientos se formulen desde una lógica distinta a la subordinación de los organismos locales al INE; sin el exceso de imponer a los institutos locales obligaciones en temáticas que son de su exclusiva competencia y de las que ya brindan información pública por otros medios y en los plazos que sus propias leyes les señalan.

Mi adhesión al federalismo electoral y mi respeto por la autonomía constitucional de los institutos locales no son meramente ideológicas, tienen orientaciones muy prácticas. Al imponer obligaciones homogéneas a situaciones disímiles, posiblemente se logren guarismos útiles, pero difícilmente se promoverán desempeños institucionales más elevados. Al suponer que desde “el centro” deben fijarse directrices inamovibles, se renuncia a la creatividad local que en numerosos episodios generó innovaciones en materia electoral.

El centralismo pretende volver por sus fueros de la mano de quienes renuncian al entendimiento de la realidad social desde la complejidad. El camino de la colaboración, pareciera más promisorio. La búsqueda de la eficacia electoral, considerando las opiniones y competencias de los organismos locales y la construcción de sinergias democráticas e inclusivas, puede aportarnos soluciones de fondo que hagan del sistema electoral el entramado de instituciones que la atención de los problemas de nuestra democracia requiere. Ése es el camino.

*Consejero Electoral del INE/Profesor UAM-I

@jsc_santiago

www.javiersantiagocastillo.com

Vía: Excélsior 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s