Pragmatismo y política

Todo político pragmático actualiza su discurso al alcanzar el poder. A poco más de un mes de la elección estadounidense de este año, podemos analizar lo sucedido. Un conjunto de elementos jugaron en contra de Hillary Clinton. En primera instancia tuvo un exceso de confianza. Se empeñó en venderse como el cambio basada sólo en el hecho de ser mujer. Perdió de vista que hay un grupo significativo de norteamericanos que es conservador y que la percibía como una continuación de la administración Obama y de su marido como presidente.
Hillary Clinton trataba de ubicarse en lo políticamente correcto, desatendiendo la expectativa de cambio de la población, mientras que Trump con sus dislates, declaraciones y atropellos tocó la fibra sensible de un sector importante que no había sido representado: personas blancas de escasos recursos, sin educación que perciben que los migrantes les roban empleos. De ahí que sus comentarios etnocentristas, racistas y machistas parecían sumarle puntos en las encuestas.
Trump representaba la opción más radical en la contienda. La que parecía enarbolar las aspiraciones de cambio. Su discurso basado en el agravio y centrado en identificar enemigos fue lo que motivó a muchos electores a votar por él. Me gustaría poder decir que en todos los casos en que un político pragmático hace promesas imprecisas las incumple. Con Donald Trump corremos el riego de que sus propuestas, las más desquiciadas, las intente llevar a la práctica.
Por ahora, quien encabezará al poder ejecutivo de la primera potencia mundial del siglo XXI, ha logrado generar un clima de encono y zozobra en diversas latitudes del planeta. Sin duda esta nueva realidad pondrá en tensión a los sistemas políticos, económicos y sociales globalmente.
Es lamentable observar que, en contraste con esta situación, hubo un tiempo en el que personas de talla superior gobernaban en diferentes latitudes. Con independencia de sus afinidades políticas, representaban una clase política profundamente sensible a sus responsabilidades morales y sociales. Fue el caso de Winston Churchill en la Gran Bretaña quien solía decir “El problema de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles, sino importantes”.
Coincido con él. La política se está convirtiendo, cada vez más, en el modus vivendi de personas que carecen de valores y de vocación por el servicio público. Se puede tener diverso origen o trayectoria, tener o no experiencia política previa o soporte partidista, y aún así actuar con base en fundamentos de ética pública. En política, en su sentido primigenio, es necesario encontrar el equilibrio virtuoso entre principios y pragmatismo.

*Consejero Electoral
Instituto Nacional Electoral
Profesor UAM-I
@jsc_santiago
http://www.javiersantiagocastillo.com

Vía: Jose Buendia News

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