Amor y Diálogos en el infierno: Donald Trump y Adolf Hitler

Con la percha que caracteriza al mito americano, un hombre blanco, robusto, alto y sobre todo de cabello rubio, espera impaciente a su más grande inspiración: ¡Heil, Hitler! ¡Claro, es Trump!
A las tres de la mañana, la hora del diablo, apareció en el lobby el alemán que había conquistado parte del mundo; Trump se acerca rápido. Era el momento anhelado.
Hitler inexpresivo, lo observa fijamente y al percatarse de su fina estampa sajona, lo mira con desdén, ya que no existe en el mundo raza que pueda equipararse a la de los Arios puros.
— ¡Es un placer, un honor estar frente a usted, mi más admirado ideólogo! Desde que mi abuelo murió en Alemania y mi abuela migró a la tierra de las barras y las estrellas, sabía que tendría el destino y la fortuna de conocerle.
— ¡Sr. Trump, estamos reunidos para ilustrarlo, no para que balbuceé sobre los orígenes de su parentela, que por cierto dejan mucho qué desear!

— ¡Mi Führer! Nuestra cercanía con México es lo peor que nos pudo pasar, “envían a su gente y no están enviando lo mejor… Están trayendo drogas, crimen, son violadores y algunos supongo son buenas personas”. ¡Debe comprender mi ira hacia ellos!
— Sr. Trump “La ideología Nacionalsocialista afirma el valor de la humanidad en sus elementos raciales de origen. En principio, considera al Estado sólo como un medio hacia un determinado fin y cuyo objetivo es la conservación racial del hombre”.
— Ciertamente “¡de ninguna manera el nacionalsocialismo cree, en la igualdad de razas! Esta percepción de la verdad le obliga a fomentar la preponderancia del más fuerte y a exigir la supeditación del inferior y del débil, de acuerdo con la voluntad inexorable que domina el Universo”.

Hitler abandonó su hostilidad y comenzó a gozar, ya que al escuchar a Trump, pensaba que de alguna forma indirecta había conquistado a Estados Unidos, que por fin… un sujeto “bien parecido”, con potencial para presidir el país que se había sumado en su contra lo tomaba en serio.
— “Este país está en graves problemas. Ya nunca ganamos nosotros… Perdemos ante China… Perdemos ante México… Perdemos ante todos… Y ¿sabe qué? ¡Necesitamos fuerza!… ¡Necesitamos energía!… ¡Necesitamos velocidad y necesitamos cerebro en este país para dar la vuelta!”
— Recuerde Trump, que “Alemania fue durante siglos lo suficientemente buena para acoger a los Judíos… ¡Lo que ese pueblo posee lo ha adquirido en su mayor parte con las peores manipulaciones a costa del pueblo alemán, no tan astuto!”
— En tanto, “Quiero reunir y deportar a todos los inmigrantes ilegales indeseables en los Estados Unidos para mantener al país seguro para los verdaderos ciudadanos”; Mi Führer, “Necesitamos construir un muro y tenemos que construirlo rápido y a mí no me importa ponerle una gran y hermosa puerta al muro para que la gente pueda entrar en este país de forma legal”.
No podía creer Adolf lo que escuchaba, así extasiado exclamó:
— Me recuerda tanto a esos muros alrededor de los guetos; increíblemente “¡esto es tan fatal como la existencia de gusanos en los cuerpos putrefactos!” “¡Hace falta un gobierno de mano férrea, a cuya cabeza debe estar un súper-hombre!”.
— Sé que con su sabiduría e ideas, Mi Führer, “seré el presidente más grande que Dios haya creado en cuestión de empleos”, soy el ungido, el indicado.
@jsc_santiago
http://www.javiersantiagocastillo.com

Vía: La Crónica 

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