04/04/2015
«A UN AÑO DE DISTANCIA»
Los días se han deslizado entre la intensidad silenciosa y el estruendo político a lo largo de un año. El resultado de la negociación de la Reforma Político-Electoral no dejo plenamente satisfecho a ninguno de los actores que intervinieron en su confección. El resultado fue una compleja normatividad electoral, con vacíos y contradicciones; además con omisiones legislativas. Ante este escenario ¿Por qué aspirar a ser consejero electoral? Sobre todo después de haber manifestado desacuerdo con la propuesta inicial centralizadora, que buscó desaparecer a los institutos electorales locales.
La respuesta es simple y compleja a la vez. La primera razón es que no se concretó la propuesta centralizadora plena. La segunda, es el peso de la historia personal, pues desde mi primer acercamiento a la actividad electoral en 1985, como representante del Partido Mexicano de los Trabajadores ante una casilla electoral, se convirtió en un eje de mi labor profesional y me atrevo a decir personal; por la pasión involucrada, ya fuera como militante de partido, profesor universitario o servidor público. Además la vía electoral era, y es, un instrumento de búsqueda del cambio político pacífico de nuestro país.
En consecuencia me propuse continuar impulsando el objetivo estratégico global de fortalecer la institucionalidad electoral nacional; idea nacida durante mi paso por el Instituto Electoral del Distrito Federal y por el acercamiento a los institutos electorales locales, sobre todo con sus presidentes. Este objetivo sigue hoy vigente, aunque con una realidad distinta. Ahora se desdobla en la responsabilidad de crear al Instituto Nacional Electoral, que cuenta con una herencia notable del Instituto Federal Electoral, y fortalecer las capacidades profesionales heterogéneas, pero ricas en experiencia, de los institutos electorales de las 32 entidades federativas. Para que, en su momento asuman las atribuciones que hoy tiene el INE, pero la ley permite les sean delegadas.
Ese objetivo estratégico es la estrella polar de mi actividad institucional. A lo largo de este camino breve se han encontrado obstáculos y ventanas de oportunidad. Los primeros hay que superarlos, las segundas aprovecharlas. El golpeteo político personalizado, que en instantes arrecia, es un leve murmullo ante la relevante tarea de contribuir a crear, con visión de Estado, una nueva institucionalidad electoral. Mi compromiso es contribuir a impulsar el cambio político que consolide la democracia en México.
México D.F. a 4 de abril de 2014
Firma: Consejero Electoral Javier Santiago Castillo.


