La distritación electoral en la Ciudad de México.

“Un ciudadano un voto”. Es el principio fundamental de la democracia representativa. Por ello es importante la vinculación entre los ciudadanos asentados en una porción de territorio y el número de representantes a elegir. Lo que se busca es que cada cargo electo implique la participación del mismo número de ciudadanos. La distritación no es un simple acomodo de la población; sus fines últimos son preservar el valor igualitario del voto dentro de la contienda electoral y una representación política equilibrada poblacionalmente. 
El pasado 5 de febrero, fue aprobada la Constitución Política de la Ciudad de México. Su artículo 29, apartado A, numeral 2, establece que el Congreso de la Ciudad de México estará integrado por 66 diputados; de los cuales 33 serán electos por el principio de mayoría relativa. 
Luego de una amplia discusión entre las distintas fuerzas políticas de la capital, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral aprobó por unanimidad la conformación de 33 distritos uninominales locales. Se suprimieron 7 en comparación con la distritación anterior. Las delegaciones Iztapalapa, Venustiano Carranza, Miguel Hidalgo, Tlalpan y Benito Juárez perdieron un distrito cada una; mientras que Gustavo A. Madero perdió dos.
La fórmula general consistió en dividir la población total de la ciudad, entre el número de distritos que la legislación local mandata. Parece fácil, pero no siempre se puede cumplir con dicho objetivo, ya que la conformación de los distritos electorales debe considerar diversos criterios como la integridad de las delegaciones, la compacidad de los distritos, los tiempos de traslado, y la continuidad geográfica, entre otros.
El Comité Técnico que coadyuvó con los trabajos, diseñó un modelo matemático que permitió la búsqueda del mejor escenario posible, tomando en consideración dichos criterios. Las fuerzas políticas, tuvieron la oportunidad de hacer sus observaciones, y en su caso, presentar su propio escenario, siempre y cuando éste respetara los criterios antes mencionados.
Naturalmente, el trazo de los distritos no es neutro: en ocasiones afecta el “voto duro” o apoyo tradicional hacia alguna fuerza política, o bien divide clientelas. De ahí la importancia de aplicar la técnica con el mayor rigor y transparencia posibles. Así se hizo. El nuevo marco geográfico electoral en la Ciudad de México, propicia que cada diputado local sea electo por casi el mismo número de electores; fomenta la participación igualitaria de la ciudadanía.
Debe tenerse presente que la decisión constituyente de disminuir los distritos electorales locales de 40 a 33 y hacer idéntico el número de diputados de mayoría relativa y de representación proporcional ha sido objeto de controversia constitucional. Falta esperar la resolución de la Suprema Corte de Justicia, sobre el tema en cuestión. Entretanto, el trabajo está hecho y, me parece, bien hecho.

Profesor UAM-I
@jsc_santiago
http://www.javiersantiagocastillo.com

Vía: ATTIMES.MX 

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