Adiós al INE; hola, como siempre, causa democrática (Parte 2)

Anteriormente me referí a las convicciones que guiaron mi actuación como Consejero Electoral del Instituto Nacional Electoral (INE). En esta colaboración quiero referirme a uno de los espacios a los que dediqué mis mayores esfuerzos fue la modernización institucional y la integración del Servicio Profesional Electoral Nacional (SPEN). Agradezco el generoso apoyo de mis colegas, que permitió sentar bases para la transformación organizacional y administrativa de la institución, que en el futuro cercano le permita cotas más elevadas de desempeño, a menores costos. 
Para ello, un elemento indispensable es el capital humano del Instituto y del sistema nacional en su conjunto. Me satisfacen los avances logrados en la generación de un genuino servicio nacional de carrera, en particular el estatuto del servicio, aunque me hago cargo de lo mucho que falta por hacer, particularmente en la evitación de añejos vicios.
Estoy cierto en que las instituciones no se transforman por ensalmo ni de modos espectaculares, sino que en la perseverante acción de todos los que aplican lo mejor de sí mismos para hacer realidad la misión y visión que tenemos trazadas, para llevarlas del papel a la realidad cotidiana. Son los servidores públicos del INE los que continuarán escribiendo ese futuro que todos deseamos luminoso; así, el Instituto podrá hacer en su aporte a restaurar el anhelo de convivencia y contribuir a resolver la esperanza de los mexicanos, afán de toda política.
No quiero ser prolijo en la descripción de los objetivos que me propuse en cada campo de mi actuación. Todo acto humano está hecho de tiempo y contexto, de afán y circunstancia. Me concreto a decir que mis acciones estuvieron orientadas por concepciones del quehacer que me fueron legadas por mis maestros en la política, Heberto Castillo y Demetrio Vallejo. Y por las que me he esforzado en construir a lo largo de los años. Nunca he olvidado que vengo de lejos y aspiro a seguir yendo lejos.
Formo parte de una generación que tenía en alta estima la congruencia, en el pensar y en el actuar. Pretendí ser sensible y empático con las opiniones de mis colegas y, con la indispensable dosis de pragmatismo que requiere la convergencia, acompañé la mayoría de los acuerdos de este Consejo General. Pero tampoco temí quedar en minoría cuando mi convicción me conducía a ello.
En estos tiempos en que todo lo sólido se disuelve en el aire, sólo espero haber contribuido a que el Instituto Nacional Electoral logre adentrarse con éxito a las espesuras de los técnicamente complejos y políticamente encendidos tiempos que representa la elección de 2018. Ahora, como ciudadano, ustedes perdonen, seguiré dando guerra.

Profesor/Investigador UAM-I
@jsc_santiago
http://www.javiersantiagocastillo.com

Vía: ATTIMES.MX 

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