Enseñanzas del 7 de junio

Opinión de: Javier Santiago Castillo.

El pasado 7 de junio, los ciudadanos otorgaron, mediante su voto, un mandato a candidatos propuestos por los partidos políticos, así como a candidatos independientes. Con su voto determinaron mayorías y minorías; encomendaron labores legislativas y de gobierno en entidades federativas, ayuntamientos y jefaturas delegacionales.
Si bien la democracia tiene en el ejercicio del voto un momento estelar, no se reduce a él. La democracia pasa por las urnas, pero no se detiene en ellas. El voto activo, lo mismo que las expresiones de insatisfacción ciudadana que observamos durante la pasada campaña electoral, hacen ver la urgencia de transformación en la forma de relacionarnos con nuestros representantes y gobernantes.
El voto cuenta para determinar quiénes legislan y gobiernan; también debemos hacer que cuente respecto de cómo se legisla y gobierna. El aprovechamiento cabal de los componentes participativos de nuestra democracia es una tarea ciudadana de la mayor importancia y un factor indispensable para el mejoramiento de nuestra convivencia.
En lo que corresponde a las diversas autoridades electorales existe una tarea pendiente: la evaluación de nuestro desempeño, para identificar errores, deficiencias, responsabilidades y ajustes para evitar que aquellos se repitan. Por ejemplo el ocurrido en la operación del sistema de cómputos distritales que generó dudas e inquietudes en los partidos políticos y en muchos ciudadanos.
La operación deficiente de ese sistema amerita una amplia y precisa explicación para despejar cualquier cuestionamiento a la certidumbre de ese proceso, pilar básico en una institución electoral como el INE. A pesar de ello los cómputos se desarrollaron en completa normalidad, los votos se contaron y se contaron bien.
Otro asunto importante para el análisis, evaluación y toma de accioneses el referente al aumento sostenido en la cantidad de casillas recontadas en cada elección. En el año de 2009 fueron 35%, en 2012 pasaron al 54.5% y en 2015 se alcanzó el 61.8%. Ello nos habla de una tendencia hacia elecciones crecientemente competitivas. De manera que deberemos perfeccionar los dispositivos legales y los procedimientos de recuento, a fin de llevarlos a cabo con mayor agilidad y certeza.
Según disposiciones de la Ley electoral, existen distintas causales  por las cuales se puede recontar una casilla, como por ejemplo que algún paquete entregado por los funcionarios al cierre de la votación no cuente con copia externa del acta, que el acta sea ilegible, que los votos nulos sean mayores a la diferencia entre el 1er y 2do lugar, que la casilla contenga votación para un solo partido, que el paquete muestre alteraciones o que existan diferencias entre la cantidad de boletas entregadas, las sobrantes y/o las personas que votaron.
Con frecuencia, lo anterior se debe errores aritméticos, perfectamente entendibles por la fatigosa jornada de los funcionarios de casilla. En 2015 esta última causal fue la razón por la que se recontaron el 32% de las casillas. Por supuesto,  indica la necesidad de reforzar la capacitación de los funcionarios de casilla, así como de generar documentos electorales más sencillos y amigables, que faciliten el cómputo de votos en las casillas al final de la jornada.
Es de llamar la atención que, en esta elección, fueron tomados de la fila 55 mil 654 ciudadanos para integrar las mesas directivas de casilla. Representan 7.29% del total de funcionarios para esta elección, porcentaje superior al 3.0% de 2012. Presumiblemente, fue el efecto de factores político sociales en el sur del país o climatológicos como el huracán “Blanca”, en el Pacifico. Como quiera que sea, parece necesario generar acciones alternativas ante posibles renuncias de funcionarios, al tomar ciudadanos de la fila para poder desarrollar la jornada con normalidad se incrementa la posibilidad de errores en el escrutinio y cómputo de la casilla y, por ende, un aumento en el universo de casillas a recontar.
Como todas, la elección del 7 de junio presenta luces y sombras; por fortuna las primeras son muchas más y de mayor trascendencia. Como todas, la elección arroja enseñanzas valiosas en la inacabable tarea de perfeccionar nuestros procesos electorales, como parte sustantiva de la democracia.
*Consejero Electoral del INE/
Profesor UAM-I
@jsc_santiago
http://www.javiersantiagocastillo.com

Vía: La Crónica

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